jueves, 5 de diciembre de 2013

¡Hoy es el concierto de tu vida!

“Esfuérzate para poder presentarte delante de Dios y recibir su aprobación. Sé un buen obrero, alguien que no tiene de qué avergonzarse y que explica correctamente la palabra de verdad.” 2 Timoteo 2:15 NTV.
Un joven de 26 años se había preparado durante mucho tiempo para presentar un gran concierto de ópera. El día de su presentación el teatro estaba repleto, y su maestro, quien le había instruido, estaba sentado justo delante de él.
El joven manteniendo la calma dio inicio al recital, los músicos empezaron a tocar, su voz fue quebrantando al público y cuando terminó hubo un segundo de silencio, seguido de aplausos, que puso a todos de píe ovacionando el espectáculo que había dado. Sin embargo, él bajó del escenario con los ojos llorosos y frustrado. Le preguntaron qué había pasado, ¿por qué no estaba contento por el impacto que había causado al público? El respondió: mi maestro no aplaudió, ni se paró, de qué sirve que todos aplaudan si él que en realidad sabe de opera no me aprobó.

El joven en este caso buscó lo más importante para su carrera, la bendición de su maestro, aún cuando los demás lo aplaudieron.
Nuestra vida delante de Dios puede estar aparentemente bien según nuestra percepción e incluso según la percepción de los demás, sin embargo Dios no ve como nosotros vemos, El ve más allá: ve el corazón y las intenciones. Dice el Salmos 119: 5-6 NTV “¡Oh, cuánto deseo que mis acciones sean un vivo reflejo de tus decretos! Entonces no tendré vergüenza cuando compare mi vida con tus mandatos.” La palabra de Dios es el mejor parámetro para estar seguros de que El se pondrá también de pie para aplaudirnos.
¿Qué parámetro estamos usando para creer que Dios nos aprueba? ¿Su palabra, el aplauso de los demás o solo nuestra conciencia? Pidámosle que nos haga ver como Él nos ve, y mejoremos cada día.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Tu historia de Amor

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.”Juan 3:16
Recientemente observé un video que cuenta la historia de una joven que conoció a un apuesto fotógrafo, entablaron una linda amistad y pronto nació entre ellos un fuerte sentimiento de atracción.
Un día cuando ella estaba ayudándolo a revelar sus fotos, fue a buscar un químico que se encontraba en un estante, por lo cual necesitó esforzarse para alcanzarlo, debido a sus escasa altura. Al hacerlo, involuntariamente volcó la botella mal cerrada, cayendo el líquido sobre sus ojos. Si bien fue llevada a la clínica de manera inmediata, el esfuerzo resultó en vano, pues el químico ya había hecho el daño, dejándola ciega. Ella estaba muy dolida, no solo por el accidente que afectó su vista, sino también al sentirse abandonada por el hombre que ella amaba, por lo tanto con mucha tristeza y decepción continuó su vida habitual.

Pero había un nuevo capítulo en su vida, al cabo de un tiempo, surgió una nueva esperanza, un trasplante, era la única posibilidad de recuperar la vista, esta intervención se concretó con éxito y finalmente pudo recobrar su vista.
Solucionado este tema, recordó aquella historia de amor que había quedado pendiente y tomó la decisión de buscar a ese joven que tanto amaba. Lamentablemente, él ya no vivía en el mismo lugar, se había ido, sin dejar noticias, ni despedirse.
Un día caminando por el puerto, lo vio sentado a la orilla, a su lado un perro; se acercó con la intención de pedir explicaciones, con una mezcla de enojo e indignación por haberla dejado cuando mas lo necesitaba. Sin embargo al acercarse, se dio cuenta que ahora era él quien no podía ver, la amaba tanto que había sido capaz de donar sus ojos para que ella pudiera ver.
Que historia de amor! si este hombre dio algo tan preciado como sus ojos, imagínate ahora el sacrificio que hizo Cristo no dando solamente su vista, sino toda su vida por ti y por mí.
Cuanto amor tiene para con nosotros que a pesar de nuestras acciones, reacciones, pensamientos negativos, Dios no se arrepiente de haber dado lo más preciado, a su único Hijo en rescate por todo el mundo.
“Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros.
Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca. “ Isaías 53:6-7.
Ahora podemos disfrutar de su gracia, bendición y vida eterna. Si tu deseas darle algo a Dios, ¿qué le darías?, Ámalo, dale lo mejor de ti, sin privaciones, ni reservas como Él lo hizo.
Tal vez no te sientas amado, o quizás estés inseguro acerca de cuanto le importas a los que te rodean, o sencillamente te sientes rechazado, puedes estar seguro, que hay un amor mas grande, el amor de Dios, que te ama como eres y sin condiciones. Comienza hoy a vivir en la seguridad y plenitud de reconocerte perfectamente amado por tu Padre. Ahora tú eres el protagonista de esta preciosa historia de amor.

viernes, 29 de noviembre de 2013

Estás en mis manos

Cuenta una antigua leyenda que en la Edad Media, un hombre muy virtuoso fue injustamente acusado de asesinato. Sucedía, que el verdadero culpable era una persona muy influyente del reino, y por eso desde el primer momento procuró hallar un chivo expiatorio quien cargase con su culpa y dejar así encubierto su delito. El hombre acusado, fue llevado a juicio y comprendió que tendría escasas oportunidades de escapar de la horca, sabiendo que se enfrentaba a personas muy poderosas que se habían puesto de acuerdo en condenarlo.
El juez, aunque también estaba confabulado, se cuidó de mantener todas las apariencias de un juicio justo. Por eso le dijo al acusado: “Conociendo tu fama de hombre justo, voy a dejar tu suerte en manos de Dios: escribiré en dos papeles separados las palabras 'culpable' e 'inocente'. Tú escogerás, y será la Providencia la que decida tu destino”. Por supuesto, el perverso funcionario había preparado dos papeles con la misma leyenda: “Culpable”. La víctima, aun sin conocer los detalles, se dio cuenta de que el sistema era una trampa. Cuando el juez lo conminó a tomar uno de los papeles, el hombre respiró profundamente y permaneció en silencio unos segundos con los ojos cerrados.

Cuando la sala comenzaba ya a impacientarse, abrió los ojos y, con una sonrisa, tomó uno de los papeles, se lo metió a la boca y lo engulló rápidamente. Sorprendidos e indignados, los presentes le reprocharon. —Pero, ¿qué ha hecho? ¿Ahora cómo vamos a saber el veredicto? —Es muy sencillo —replicó el hombre—. Es cuestión de leer el papel que queda, y sabremos lo que decía el que me tragué. Con refunfuños y un enojo imposible de disimular, debieron liberar al acusado, y jamás volvieron a molestarlo.
Esta historia me hace pensar, que aunque el enemigo quiera destruirte y devorarte, debes estar seguro al igual que aquel hombre, que Dios tomará el control de tu situación. Aun cuando todas las circunstancias muestren que no hay salida y no veas luz al final del túnel, Dios se hará cargo, por lo cual puedes descansar confiadamente en sus manos.
Tal vez atraviesas una injusticia, una persecución, pero Dios es el juez, quien tiene la última palabra y no permitirá que sus hijos sean destruidos.
Nunca dejemos de luchar hasta el último momento. En momentos de crisis, sólo la fe y la confianza en Cristo, es más importante que cualquier otra salida.
“Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros, que estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados; perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos” 2 Corintios 4:7-9

jueves, 21 de noviembre de 2013

Tu mejor adquisición

“Lo mismo sucede con mi palabra. La envío y siempre produce fruto; logrará todo lo que yo quiero, y prosperará en todos los lugares donde yo la envíe.” Isaías 55:11 NTV

En estos días estuve leyendo un libro de John MacArthur y me llamó mucho la atención una historia:
“Una señora que vivía en el campo y un vendedor de aspiradoras fue a visitarla con un plan de ventas bastante agresivo. Le dijo “Tengo el producto más fantástico que usted haya visto jamás. Esta aspiradora arrasa con todo. Antes de que ella pudiera responder, él dijo “me gustaría hacerle una demostración”.
De inmediato se dirigió a la chimenea y arrojó un poco de ceniza en medio de la alfombra. También tenía una bolsa llena de cosas que vació sobre la alfombra. Y entonces dijo: “quiero que observe cómo aspira todo”.

Ella se quedó allí de pie, asombrada. Por ultimo le dijo a la señora: “Si no lo aspira absolutamente todo, me comeré el resto con una cuchara”. Ella lo miró directamente a los ojos y le dijo: “Pues bien, señor, comience a comer, porque no tenemos electricidad.”
La venta de un producto depende de varios factores, uno de ellos es el marketing, la publicidad en la televisión, centros comerciales, radios, internet y demás medios. Pero el éxito completo, depende del mismo producto, de su fabricación, eficacia, material en que fue fabricado y utilidad.
Sin embargo no hay ningún producto que pueda satisfacer todas las necesidades, con una sola excepción: La Biblia, es la respuesta a todas las necesidades del hombre, nada ni nadie podrá superar su eficacia, veracidad y utilidad.
Acertadamente se la llama el manual de vida, porque por generaciones es la que ha traído esperanza de vida abundante a quienes la han leído y practicado sus enseñanzas.
¿Estas buscando algo que satisfaga todas tus necesidades? ¿Necesitas soluciones a tus problemas? ¿Tienes que tomar una decisión que influirá toda tu vida? Adquiriere y recurre a la Palabra de Dios. Ella hace exactamente lo que promete, tiene poder para transformar tus tristezas en gozo, tu desierto en valle y pasar de la muerte a la vida.
¡Ten seguridad que ésta adquisición es la mejor inversión, para tener una vida abundante!
“A medida que aprendo tus justas ordenanzas, te daré las gracias viviendo como debo hacerlo. Obedeceré tus decretos; ¡por favor, no te des por vencido conmigo!” Salmos 119 NTV.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Tranquila, Yo pago.....


En un reino pequeño, el Rey era reconocido por ser un hombre justo y compasivo; en aquellos tiempos se había establecido una ley muy especial, y el castigo por violar esta ley era recibir 40 azotes. El reo que tenía que ser azotado era atado a una columna donde se le descubría toda la espalda y el ejecutor desde una distancia segura lo azotaba con un azote de cuero que tenían en las puntas unas pequeñas bolitas de metal recubiertas con púas y al tirar el azote las bolitas se incrustaban arrancando la carne.
Por lo general, una persona con un estado corporal débil moría antes de que finalice el castigo. Mientras que las personas con estado corporal fuerte sobrevivían pero terminaban con toda la espalda desgarrada, hasta el punto de verse los huesos.

Un día la madre del Rey fue quien cometió ese delito, fue juzgada y sentenciada. Por este hecho surgieron dos tipos de opiniones entre el pueblo. Unos decían: “El Rey es justo, va a dejar que su madre reciba el castigo por el delito”, otros decían: “Como el Rey ama a su madre y la va a perdonar”.
Llegó el esperado día del juicio en donde todos los ciudadanos se juntaron en la entrada del palacio para ver cuál iba a ser la decisión del Rey. El Rey estaba presidiendo el juicio y cuando presentaron las pruebas en contra de su madre, tuvo que dar la sentencia: “Aten a esta pecadora en la columna”, dijo.
Por un lado los ciudadanos decían: “el Rey, si es justo”, y por otro lado hablaban mal acerca del rey: “¿Cómo es posible que vaya matar a su propia madre?”
Mientras los soldados llevaban a la madre hacia la columna, el Rey se levantó en silencio, se sacó su corona y empezó a desvestirse, bajó y caminó hacia donde estaba su madre quien temblaba de miedo. La abrazó por su espalda quedándose con ella y dijo: “¡Azoten a esta pecadora!”
El verdugo al ejecutar la orden, ¿A quién creen que golpeo? Fue el Rey quien recibió el castigo, porque a pesar del delito cometido no podía dejar que ella recibiera el castigo. El Rey amaba de gran manera a su madre, pero también debía ser justo al mismo tiempo. Lo único que Él podía hacer era recibir el castigo en lugar de ella.
Esta historia se asemeja al gran amor y la justicia de Dios, al estar sentenciados a un castigo eterno, El bajó de su trono en forma de hombre para ponerse en nuestro lugar como lo dice: Isaías 53:5 “Pero él fue traspasado por nuestras rebeliones y aplastado por nuestros pecados. Fue golpeado para que nosotros estuviéramos en paz, fue azotado para que pudiéramos ser sanados.” Merecíamos la muerte por nuestros pecados pero a cambio Cristo pagó el precio y con ello nos da paso a tener una relación intima con Dios, y de disfrutar las bendiciones que él ofrece.
¡Tenemos un valor incalculable, porque valemos la sangre de un Rey!
Romanos 6:23 “Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.”

martes, 19 de noviembre de 2013

Bolt, sal de ese estado...

Bolt es la estrella de una popular serie televisiva, el perro superhéroe Bolt sólo conoce el mundo ficticio, pero nada de la vida real. De hecho, el animal está convencido de que tiene poderes, que los usa en las aventuras y peligros que le toca enfrentar. Todo esto pasa hasta que cree que su joven amiga ha sido secuestrada, entonces se escapa del estudio con la intención de protegerla y comienza a darse cuenta de la realidad.

Si Bolt supiera la existencia del mundo real y no quisiera aceptarlo, entonces diríamos que se encuentra en un estado de negación. La negación es un mecanismo de defensa que presenta una persona cuando atraviesa un obstáculo en su camino y en vez de superarlo, prefiere ignorar que está ahí. Según el padre del psicoanálisis Sigmund Freud, es: "Estado de aquel que sabe pero no sabe"
Por ejemplo; ¿Cuántas advertencias has escuchado acerca de la falta de perdón? Sabes que tienes que hacerlo, pero prefieres ignorarlo. A pesar de haber escuchado los daños que ha causado el chisme, sigues escuchando comentarios que ensucian tu alma. Sigues exponiendo tu corazón a esa persona que no conoce a Dios, mientras intentas convencerse a ti mismo de que no haces nada malo.
Esta actitud solo trae "Dureza de corazón" y nos hace cada día más insensibles a la voz de Dios. Tienes que saber que los corazones más endurecidos del mundo no están entre los impíos ¡sino entre el pueblo de Dios! Un corazón endurecido es uno que ha determinado en resistirse a obedecer la Palabra de Dios. ¡Conociendo la verdad, prefieren vivir en ignorancia!
¿Has visto personas que han escuchado reprensión tras reprensión, y nunca cambian? ¿Cómo pueden continuar así después de todas las advertencias que han escuchado? ¡La única respuesta es que ya has comenzado el camino que te lleva a un corazón endurecido! Puedes creer que has aceptado una prédica solo porque te hizo pensar. Sin embargo, nos agrada mas escuchar que obedecer.
“El que encubre sus pecados no prosperará; Mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia.” Proverbios 28:13
Lamentablemente Bolt vivía nada más que en una aventura, pero no en la realidad, se da cuenta que sus super poderes no sirven, ni le permiten salir indemne de los peligros del mundo real. Del mismo modo, la verdad es que no podemos esperar buenos resultados viviendo de esta manera, el que encubre su pecado no prosperará, pero al que se arrepiente y decide cambiar Dios le dará su ayuda..
“Por lo cual, como dice el Espíritu Santo: si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación, en el día de la tentación en el desierto.” (Hebreos 3:7-8).
Acepta la realidad de una vez y actúa!

La Mano de Dios...

“Humillaos pues bajo la poderosa mano de Dios, para que él os ensalce cuando fuere tiempo” 1 Pedro 5:6

Estaban por empezar las clases y una niña le pregunto a su abuela:- Dime abuela, cuando eras pequeña, ¿también fuiste a la escuela?.- Si Laura y voy a enseñarte como aprendí a escribir.
En mi cuaderno, la maestra había trazado el modelo de las letras, quería hacerlas iguales con mi pluma nueva… ¡pero fue una catástrofe!
Mis letras salían torcidas, con manchas feas.. ¿Por qué? Seguramente se debía a la pluma, pensé, entonces hurtar la de la maestra. Pero ella pronto se dio cuenta y con voz severa pregunto- ¿ Quien tomo mi pluma?. En el gran silencio que siguió, me puse a llorar y ella se me acerco y me pregunto.- ¿por qué la tomaste? Se lo conté todo.

Entonces me consoló una sonrisa y agrego: Toma tu pluma, déjame conducir tu mano, sin contraer tu brazo, tomo mi mano en la suya y con gran sorpresa para mi, la pluma ya no se pegaba y el resultado era bueno. ¡La falta no era pues la pluma sino la mano que la guiaba!
Recordemos siempre esta historia cada vez que intentemos hacer el bien, a pesar de nuestros esfuerzos, solo tendremos éxito en la medida en que como instrumento sin voluntad propia dejemos que Dios “guíe nuestra mano” y obre en nuestra vida como quiera, pues tiene una meta precisa para su gloria.
Tal vez en estos momentos hayas escrito de manera desastrosa tu vida, pero no es tarde, solo es cuestión de que estés dispuesto (a) a dejar que sea Dios quien te ayude a tomar la pluma y enseñarte a vivir.
Somete tus pensamientos, opiniones, sueños y proyectos a Dios para que Él sea quien tome las decisiones en tu vida. Deja que sea su mano junto a la tuya las que escriban tu historia.
“La mano de nuestro Dios es para bien en todos sobre los que lo buscan” Esdras 8:22

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